García Lorca y Xirgu tienen una vida “de militancia desde que ellos se conocen y por eso, forman un tándem tan extraordinario, porque son personas con un compromiso”, afirma Antonina Rodrigo.

García Lorca y Xirgu tienen una vida “de militancia desde que ellos se conocen y por eso, forman un tándem tan extraordinario, porque son personas con un compromiso”, afirma Antonina Rodrigo.

“Yo no me callo”

Antonina Rodrigo, la biógrafa de García Lorca, Xirgu y Dalí visitó Uruguay

agosto 31, 2016 12:03 am   l   2 Comentarios

El pasado 18 de agosto se cumplieron 80 años del asesinato del poeta y dramaturgo Federico García Lorca. En nuestro país se sucedieron los homenajes y eventos de conmemoración, incluyendo un tributo en el Palacio Legislativo. Antonina Rodrigo, biógrafa de García Lorca, por incitativa del sociólogo español Pablo Laguna, visitó Uruguay para participar de las actividades que incluyeron un viaje a Salto junto a la actriz Estela Medina.

Laura Pouso

Antonina Rodrigo es escritora, nació en Granada y ha dedicado su vida y su obra al estudio y reconstrucción de las biografías de García Lorca, Margarita Xirgu, Mariana de Pineda, Salvador Dalí por solo citar algunos de los más célebres. También ha rescatado a personajes menos conocidos, como la científica Teresa Toral, poniendo luz sobre sus actos y ha trabajado sobre muchos hombres y mujeres silenciados por décadas en España.
Su producción es extensa, variada y cada nuevo libro invita a la lectura del siguiente. Vino a Uruguay con ocasión del homenaje a Federico y motivada también por el deseo de visitar en Salto el primer monumento que, en el mundo, se erigió al poeta granadino. Es una biógrafa fuera de lo común, se siente y es una militante de la resistencia, de la búsqueda de la libertad. Rodrigo se muestra alegre y modesta pero atesora un conocimiento profundo de uno de los períodos más tristes de la historia de España. Su mirada es lúcida y no le teme a las palabras, es una visitante ilustre, sin dudas, aunque nuestro país aún le deba ese reconocimiento.

Usted ha dedicado su vida a reconstruir memorias, estudiando la vida de otros. Eso la convierte, en una época donde prima el individualismo, en una persona especial. ¿De dónde viene su pasión por las biografías?
Yo trabajo, sobre todo, en la República, la guerra y el exilio porque es una parte de la historia que en España ha sido borrada, silenciada totalmente bajo el franquismo; luego cuando han llegado los socialistas no han hecho gran cosa, casi nada. Había una subvención para la memoria pero ahora la han quitado. Es decir que eso está muy silenciado, no importa el exilio, ni la guerra, ni aquella gente que murió por la libertad y la República, no importa. Hacen cuatro cosas, de lavado de cara, pero realmente no les interesa. La persona que ya ha escrito su biografía me importa menos puesto que ya está salvada, pero esa gente que está metida en el hoyo y la sacas por los pelos y dices: mira, aquí hay una persona digna. Dignas son todas las que estuvieron en el exilio porque lo pasaron fatal, todas se merecen un recordatorio pero a algunas no podemos acceder. Al menos si tienes los nombres y sabes un poco de lo que ha sido su lucha ya queda para la historia.

¿La reconstrucción de esa memoria es una forma de resistencia?
Yo sigo militando, ahora ya no milito en la clandestinidad, pero para mí esto es seguir mi militancia y el compromiso mío con la sociedad o al menos con aquella gente. Empecé así. Hice la biografía de Mariana de Pineda, que es una mujer que muere por la libertad, que tiene que ver mucho con Margarita Xirgu y con Lorca. Porque luego a Federico nadie le quiere estrenar la obra y Margarita se la estrena. Aquello fue un acto heroico, eso Federico no lo olvida nunca. Ella lo saca por primera vez a un escenario como dramaturgo, es su madrina y eso es muy importante que se sepa. Y ya siempre siguen juntos porque los dos, más allá de actriz y dramaturgo, eran personas con compromiso. Ellos siguen en aquella España de los años veinte, donde hay una dictadura de Primo de Rivera, donde hay mucha represión. Durante la represión de los mineros en Asturias, ellos están con los mineros, hacen cosas por las mujeres, las miles de viudas que quedaron. Su vida es de militancia desde que ellos se conocen y por eso, forman un tándem tan extraordinario, porque son personas con un compromiso. La obra de Federico tiene compromiso, claro, sobre todo para la mujer, porque está diciendo: “despertad, despertad”, tanto en Yerma, en Bodas de sangre, en Bernarda… esas leyes castradoras que había para la mujer durante tanto tiempo. Ellos dos forman una pareja maravillosa.

Una dupla muy vinculada a la historia del Uruguay…
Claro, en Salto se erigió el primer monumento que se dedicó a Federico en el mundo y luego fueron los brasileños. Pero lo primero fue aquí. Ese monumento es una cosa hermosísima porque es el muro del que él habla, al lado de un río. Cuando conocí esto yo quedé como loca de contenta y admirada y llena de gratitud hacia vosotros. Yo hablo siempre de Uruguay, de una manera o de otra, con gratitud. Hace veinticinco años estuve aquí y ahora he venido a conocer el monumento, entre otras cosas. Más allá de Margarita es importante la relación de Federico con Barradas. Barradas es un personaje que yo quiero muchísimo, porque era una persona muy modesta, muy humilde, muy artista, muy buena gente, que pasaban un hambre increíble, él y su familia, en Hospitalet. La primera exposición que se hizo allí de Barradas la hice con Clarina Vicens, que es una uruguaya radicada en España. Cuando Lorca viene aquí a presentar sus obras tiene la valentía y la decencia de ir al cementerio y decir a los periodistas que lo rodeaban como un enjambre: “lo que me dais a mí se lo quitasteis a Barradas que murió en la más abyecta hambre y necesidad”. Es un acto de valentía porque ya en el año 34 es un tío que está siendo perseguido, porque a Federico empieza a perseguirlo la derecha, la monarquía, los aristócratas, los fascistas, los ricachones, es decir toda esa derecha terrible empieza a tenerlo en la mira. Y luego ya en el año 35 cuando dice que en Granada existe la peor burguesía del mundo…aquello ya fue el puñal. Por ejemplo cuando estrena Yerma el teatro está lleno de policías porque quieren sabotear la obra. Pero esa obra tiene un mundo maravilloso, entonces el público va cayendo en aquel clima de lirismo, de poesía, de drama, de imágenes bellísimas que nos llevan a la tragedia, entonces la gente se va aplacando y no pasa nada. Federico da su vida por la libertad, es un meritazo lo de Lorca, es una maravilla de persona, que está con el pueblo, que escribe para el pueblo. Federico es tan grande, siempre da una cosa de enseñanza, de libertad, de limpieza y de belleza. Nosotros, niños granadinos, nos hemos criado sin la poesía de Lorca porque estaba prohibida. Teníamos derecho a conocer ese teatro infantil de Lorca, esas poesías infantiles. Yo se las enseño a los niños, porque doy clases y conferencias donde me llaman, porque tengo una pensión de 407 euros.

Con todo lo que usted ha aportado y aporta para la reconstrucción de la memoria…
Pues sí, eso dice la gente: con la obra que tienes era para que vivieras de los derechos de autor. Pero bueno, yo sigo. Trabajar te da vida y hacer algo que a lo mejor los otros no se atreven porque son timoratos y están en el pesebre. Yo llamo estar en el pesebre a los que están con el gobierno, es una cosa que me he inventado yo. Yo les digo que están en el pesebre porque comen de allí. Todas estas cosas te dan cada hachazo, pero da igual, siempre hay gente que te entiende y que sabe que eres una muerta de hambre pero que sigues ahí, no con el hacha sino con la razón levantada. Esto es así y se acabó.

¿Escribir biografías es una excusa para decir otras cosas?
Claro, y revitalizar a aquellas personas que hicieron aquellas cosas tan extraordinarias, que no se olviden. El arte y la cultura pueden salvar al mundo porque es un camino de luz, de limpieza. En España, hubo una ley en el 77 de perdón, de amnistía. Señores, ustedes han hecho estas cosas y no queremos revancha pero queremos información. ¿Qué ha pasado en este país? Que la gente crezca con la historia del país y que luego cada uno piense lo que sea. Pero no.

La figura de Xirgu ha definido nuestro teatro aún para quienes se han opuesto a su estética…
Sí, era una época. Ella trajo aquí la forma de dirigir que aprendió con Lorca, el teatro moderno realmente. Luego claro, pasa el tiempo y surgen otras generaciones con otras visiones, otras lecturas, otros conocimientos pero verdaderamente Margarita Xirgu es una piedra angular del teatro. Ella quiso mucho a Uruguay, muchísimo. En las cartas a sus sobrinos hablaba de la necesidad de volver a España, pero no le daban el pasaporte y en una carta a su sobrina le dice: “no tendréis que salir a abrirme, yo misma abriré con mi llave”. Y eso está escrito con esa letra suya, grande. Ella se trajo la llave de su casa, como los judíos que echamos de España que se llevaron las llaves de sus casas. Murió con muchas ganas de ir a España. Franco le quitó todas las cosas que eran de Margarita, luego se las devolvieron. Cuando llegaron sus restos a Barcelona, los recibió la Generalitat, Nuria Espert recitó los versos del Romancero y yo presenté la biografía. No cabía la gente, habían quitado los bancos, estaban todos de pie, se oía tanto silencio y tanta atención. La gente había venido de los pueblos, gente joven que no conocía a Margarita pero que había recibido de sus padres y de sus abuelos a esa Margarita pobre que se va elevando hasta el cielo. Ella que apenas va al colegio, que está trabajando con 8 o 10 años, sus padres eran unos anarquistas cultos que se llevaban a los alumnos a su casa, a leerles obras de los rusos, de Galdós y cuando Margarita aprende a leer la ponen encima de la mesa y les lee a los padres. Margarita siempre iba a los lugares donde había nacido, como mujer inteligente que era, estuvo siempre con el pueblo. Su escuela habían sido los ateneos obreros, donde ella, después del trabajo, iba con las compañías de barrio a representar y cada semana se tenía que aprender una obra. Era una mujer adelantada a su época y ya está, porque había nacido genio. Esta era Margarita y por eso con Lorca hay esa comunión. Pero durante mucho tiempo era en mi país una figura prohibida. Me pasó cuando escribí su biografía, me decían “¿Y tu te crees que alguien va a querer publicar ese libro?, Margarita era roja, ha estrenado a los dramaturgos comunistas como Federico”. Federico no era comunista, ni era nada, estuvo con la izquierda lógicamente por su pensamiento, pero no estuvo definido, él no fue comunista, ni socialista. Estuvo siempre en defensa de todos. Y claro, era una figura peligrosa.

En Uruguay, lamentablemente, es un autor que cada vez se monta menos…
Es una manera de obviarlo. Aquí puede que haya un retroceso con respecto a la obra liberada y libre de Lorca. ¿Qué podemos hacer por Federico? Pues, leerlo y si es un dramaturgo, representarlo. Esa es la riqueza que nos deja, es un legado para todos. Nosotros somos los herederos de Lorca, en definitiva, y si lo que nos interesa es su obra, la tenemos ahí. Murió con 38 años, que es cuando el escritor está en granazón. Él decía que todavía no estaba preparado y ya había hecho Yerma y estaba terminando Bernarda Alba. Ahí hay mensajes al pueblo. Federico se enamoró de los ateneos obreros, cuando había hecho un año de la Revolución de Asturias, él y Margarita hicieron un homenaje a todos los ateneos. Margarita sale vestida con los colores de la República y Federico habla de una manera…tuvieron que poner en la calle micrófonos porque había llegado mucha gente de todas partes y ya el teatro estaba lleno, para que la gente afuera oyera el recital de Margarita y Federico. Entonces, mientras ellos dos recitaban, los obreros recitaban a la par. Cuando acabó, se puso el teatro todo de pie y dijo “viva el poeta del pueblo”. Eso para Federico fue muy importante, que lo nombraran poeta y del pueblo. Cuando llega a su casa, le escribe una carta a su padre con toda la emoción del momento y al final dice: “ya sé que a Margarita y a mí nos perseguirán, pero no importa”.

Es un autor mayor y hay que seguir representándolo. Además no han cambiado tanto las cosas…
Qué va. Hay una derechización en el mundo tremenda. Y yo no me callo.


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