“Uruguay ha ido muy rápido en la introducción de energías renovables (…) y de hecho estamos siendo reconocidos internacionalmente por esa razón”

“Uruguay ha ido muy rápido en la introducción de energías renovables (…) y de hecho estamos siendo reconocidos internacionalmente por esa razón”

Vientos celestes

Uruguay y la apuesta a las energías renovables

abril 27, 2016 12:01 am   l   Deja tus comentarios

“En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vio, dijo a su escudero: la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. ¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza.”
Miguel de Cervantes
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha

Hoy han modificado nuestra geografía natural, son inmensos gigantes –diferentes a los que imaginó Cervantes– que comparten territorio de forma amigable con la ganadería y la agricultura, generando producción limpia de energía al punto de ser la razón principal de un cambio en la matriz nacional.

Julián Díaz.

elcambio.uy entrevistó a Ramón Méndez, responsable del Sistema de Respuesta al Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), para conocer detalles sobre la nueva matriz energética uruguaya y el significado de un tema que nos afecta a todos y del que poco conocemos.

¿Qué significa la expresión cambio climático?

Hoy está sucediendo un efecto natural –el efecto invernadero– (al) que los seres humanos estamos modificando. Es lo que ocurre cuando los rayos del sol penetran un ámbito determinado pero –por un fenómeno físico– quedan atrapados en ese ámbito sin poder salir. Ese fenómeno es el que pasa cuando dejamos un auto al sol o el que se produce en un invernáculo, sin una fuente energética externa, simplemente los rayos del sol quedan atrapados y hace que aumente la temperatura. Lo mismo sucede con la atmósfera, esta es como el vidrio del auto o el nylon del invernáculo, se genera entre ella y la superficie de la tierra el mismo efecto. Gracias a ese efecto es que la temperatura media de la Tierra es 33 ºC mayor a la que sería sin la atmósfera. Los océanos estarían casi todos congelados. El efecto invernadero es bueno y natural, lo malo es que los seres humanos estamos modificando la composición de la atmósfera, agregando gases que aumentan ese efecto haciendo que se esté recalentando el clima en el planeta. Es algo que en el pasado sucedió, pero nunca con la velocidad que se está produciendo ahora. Pasar de un período de glaciación a otro de temperaturas medias ocurría en 10 a 15 mil años, con variación de cinco grados apenas. Hoy en día ya hemos generado la diferencia de 1 ºC en apenas un siglo, o -incluso- en pocas décadas. Además las causas son completamente diferentes, están directamente relacionadas con la acción humana y la generación de gases que aumentan el efecto invernadero, en particular con el sector energético.

¿Cómo se produce la emisión de gases de efecto invernadero?

Hay cierto tipo de moléculas que si las soltamos en la atmósfera, dejan pasar los rayos del sol en un sentido pero luego no los dejan escaparse. Es como si fuera una atmósfera selectiva que deja entrar el calor pero no lo deja salir, reconcentra la energía térmica entre la atmósfera y la superficie de la Tierra. Esas moléculas son CO2, el anhídrido carbónico, pero también el metano entre otras. El origen está en la utilización de los hidrocarburos –petróleo, carbón y el gas natural– que hemos ido usando y emitiendo cada vez más CO2 en la atmósfera y recalentando el planeta. A partir de intereses comerciales de grandes corporaciones que negaban la existencia del cambio climático, Naciones Unidas –a través de su programa para el medio ambiente– y la Organización Meteorológica Mundial, crearon en el año 1988 el Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático, un espacio virtual integrado por miles de expertos mundiales, donde se analiza permanentemente toda la información científica existente en la materia, produciendo informes al respecto.

2 3 A (4)¿Hay alguna forma de explotación de los combustibles fósiles sin que se genere esa emisión de gases que producen el efecto invernadero?

No hay ninguna forma. Los combustibles fósiles son cadenas de carbono e hidrógeno, y cuando se queman, cuando entra en combustión con el oxígeno del aire, el carbono y el oxígeno forman el CO2. Es un fenómeno natural de la combustión del proceso de extraer la energía de los combustibles fósiles. La única alternativa sería capturar el CO2 de esa combustión cuando se produce y guardarlo profundamente en cavernas, algo que parece inviable aún.

Parece que Uruguay está a destiempo con la naturaleza, justo en tiempos que se habla de la posible existencia de petróleo en nuestra plataforma…

Podemos ver ese punto con miradas diferentes. Si vemos la mitad del vaso lleno, Uruguay ha ido muy rápido en la introducción de energías renovables, que es la alternativa a los combustibles fósiles y de hecho estamos siendo reconocidos internacionalmente por esa razón. El 60% de la energía que consumimos proviene de parques eólicos instalados en el gobierno anterior y en el actual, y con picos de 100%. Fuentes renovables, limpias, autóctonas y que generan miles de puestos de trabajo y reducen costos. Hemos hecho una transición importante pero vamos a necesitar del petróleo por mucho tiempo más. Si bien lo sacamos de la generación de energía, y también bastante del sector industrial lo necesitamos para el transporte. Esto en Uruguay, porque en el mundo, el 85% de la energía que se consume es petróleo. Entonces entre tener que importar petróleo para nuestro transporte o usar nuestro propio petróleo, implica un cambio sustancial que nos ahorrará divisas, por ejemplo.

¿Está preparado el Uruguay para enfrentar este cambio climático?

Lo primero que hay que hacer es frenar el cambio climático y para ello hay que parar la emisión de gases de efecto invernadero. Se trata de un esfuerzo mundial porque la atmósfera es una sola. Una emisión de CO2 o metano en Shangai, tiene consecuencias para todo el planeta. En parte, ese esfuerzo fue lo que se alcanzó en París, en la cumbre climática de diciembre pasado donde se llegó a un gran acuerdo internacional de comprometernos todos en reducir la emisión de gases. Pero, en paralelo a ese esfuerzo colectivo, tenemos que enfrentar las consecuencias de lo que ya cambió y lo que va a seguir cambiando porque las moléculas de CO2 –una vez que están en la atmósfera– durante 500 a 1000 años continúan actuando. Vamos a tener que seguir enfrentando lo que se llama la adaptación al cambio climático, de modo de sufrir lo menos posible sus consecuencias.

Desde el uso doméstico ¿cómo podemos contribuir a mitigar ese cambio?

Tomar conciencia es fundamental, generar el cambio cultural para que la gente se preocupe por el tema. Individualmente podemos hacer muchas cosas, cuidar la energía y usarla de forma eficiente no sólo sirve a nuestra economía sino que contribuye a esa reducción de emisiones. No colocar alimentos calientes en las heladeras, utilizar escaleras, reducir la temperatura de los calefones, graduar los aires acondicionados a temperaturas medias, son medidas que contribuyen.

¿Uruguay ya llegó al techo de la generación de energías renovables o puede incrementarlas pensando en la exportación a la región?

Por un lado cuando uno llega al 95% de su producción energética en base a fuentes renovables, está cerca del techo. Es difícil llegar al 100% puro en un país que sufre los efectos climáticos del Niño –con períodos de sequía, poca agua en sus represas o ausencia de vientos o sin sol– es razonable que necesite de los combustibles fósiles para ese 5% restante. Es viable que se sigan instalando molinos de viento o generadores fotovoltaicos para producir energía para exportar. Uruguay era un país que tradicionalmente importaba electricidad, ahora exportamos a Argentina (pasamos de pagar 400 dólares el megavatio/hora a exportar a 60 dólares la generada por energía eólica. La diferencia es abismal. Hay posibilidad de generar más, hace tres años que Uruguay no importa electricidad y en cambio la exporta, eso ha permitido la generación de exportaciones no tradicionales que significan nuevas divisas. También se abrió una interconexión con Brasil para abrir el mercado y no depender de uno solo.

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“Hace tres años que Uruguay no importa electricidad y en cambio la exporta, eso ha permitido la generación de exportaciones no tradicionales que significan nuevas divisas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Es posible almacenar ese tipo de energía renovable?

Sí y no. Uno no puede almacenar el viento, pero sí puede retener agua. Entonces cuando tengo viento, guardo agua de reserva para la generación hidráulica cuando no hay viento. Ese fue el gran paso que hemos dado, generar un sistema que se complemente. Lamentablemente cuando se dan eventos como los vividos por estos días con inundaciones, la apertura de las represas genera pérdida de generación y lo hace por dos razones: la primera porque la apertura de las represas lleva a dejar salir agua sin generación para compensar la llegada del caudal de aguas arriba; y la segunda es porque la energía hidráulica se genera por la fuerza del salto, cuando hay mucha agua de ambos lados de la represa, el salto disminuye y con ello la potencia de generación.

Una “red nacional” única

Un parque eólico produce energía para una ciudad importante del interior. Todos los parques están conectados a la red eléctrica nacional, hay una única red que tradicionalmente estaba muy “arborescente” para llegar a los consumidores, pero ahora esa red no solo da energía sino también la recoge de los parques eólicos que vuelcan su producción a la red nacional.
Los emprendimientos eólicos –en el fondo– son todos asociaciones público-privadas, algunos propiedad 100% de UTE, (sociedades anónimas con empresas internacionales como Eletrobras; otras en las que UTE es un socio minoritario y después ha vendido acciones en el mercado donde los uruguayos se hacen dueños de una parte de ese parque); y después hay muchos que son inversiones privadas. En las que un inversor privado aporta la tecnología y el capital, pero la producción energética es de UTE en su totalidad, de ahí que se afirme el concepto de asociación público-privada.

Uruguay comprometió para el 2017 una reducción del 88% de gases, ¿cumpliremos esa meta?

Ya cumplimos una buena parte. Precisamente la introducción de energías renovables es la gran responsable de esa reducción. El planteo era que en relación al promedio de la producción de gases que tuvimos en el período 2008-2012, en el 2017 estaremos debajo del mismo. Para ese año, con la puesta en marcha de los diez parques eólicos que restan llegaremos a la meta.

Esa energía más barata, ¿le llega a la gente?

Según datos recientes del Ministerio de Industria, Energía y Minería, la introducción de las energías renovables generaron 50 mil puestos de trabajo; han permitido lograr la soberanía energética; le agregaron valor y tecnología a nuestros recursos naturales; permitieron que en algunas inversiones realizadas en Uruguay, hasta el 60% de la inversión fuera desarrollada en el país; por cada 100 dólares que cuesta comprar un megavatio/hora generada por residuo de biomasa, 33 dólares se derraman en la economía. Además de reducir las emisiones y mejorar la calidad de vida de los uruguayos. Y también es mucho más barata. En este año, si UTE no tuviera los parques eólicos y la energía producida por biomasa, hubiera gastado 500 millones de dólares más que hoy se ahorran. Una parte de ese ahorro va a los consumidores, ya que las tarifas han subido siempre por debajo de la inflación y muy por debajo del aumento de los salarios. Comparando desde el 2010 a la fecha, si uno compara como han cambiado las tarifas y cómo ha evolucionado la inflación, uno observa que las tarifas han disminuido un 15% –en valores reales– y si lo compara con los salarios, ha disminuido cerca de un 30% el peso de la energía eléctrica en los salarios. Es cierto que este año la energía aumentó medio punto por encima de la inflación. Efectivamente queda margen para reducir más las tarifas, pero también es cierto que en Uruguay históricamente las tarifas fueron una variable de ajuste macroeconómico (a veces para enjugar déficit, a veces para que no haya inflación) –no es un invento de los gobiernos de izquierda– y no puede achacarse a las políticas energéticas ese punto.
También es cierto que los uruguayos aumentamos el confort y la cantidad de electrodomésticos con que cuenta una familia, (en un año se vendieron 100 mil aires acondicionados), y eso aumenta el consumo.

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“Hace tres años que Uruguay no importa electricidad y en cambio la exporta,
eso ha permitido la generación de exportaciones no tradicionales que significan nuevas divisas”.

La ventaja de ser una penillanura
La inversión en los parques eólicos en Uruguay supera ampliamente la que se hizo en UPM en su momento o en Montes del Plata, con la ventaja de ser una inversión repartida en más de una veintena de lugares. Con 25 parques instalados –restan otros diez proyectos a instalarse– casi todos funcionan bajo la figura de asociaciones público-privadas, con algunos de propiedad exclusiva de UTE. Suman 500, aproximadamente, los molinos que se reparten por el territorio nacional con las ventajas que determina la penillanura uruguaya. Una geografía sin mayores accidentes, que abrió una posibilidad de inversión rentable. El país entero tiene mapeado sus vientos y gracias a esa geografía reseñada, estos gigantes modernos, que mueven sus aspas a unos 100 metros de altura, encuentran siempre o casi siempre buenos vientos para la generación energética. En el mundo –Europa sobre todo– ya no tienen puntos en tierra con buenos vientos donde instalar parques eólicos y los instalan en el mar, que es mucho más caro.
La calidad del agua potable no cambió
Tenemos 80 laboratorios en el país, que están midiendo la calidad del agua de forma casi permanente; se realizan más de 10 mil tomas de agua para analizar en el año, que garantizan el control de nuestros recursos. Y la calidad es siempre la misma, es potable. Lo que varía es el costo pues el cambio climático genera modificaciones biológicas con la generación de determinado tipo de flora que perjudica la calidad del agua y se necesitan más recursos para llegar a la potabilización, pero la calidad es siempre la misma.
Lo que cambió es la calidad de los cursos de agua –por momentos– de donde se toma el recurso, pero después se potabiliza hasta llevarla al nivel adecuado.

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