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Victoriosamente va…

elcambio.uy

marzo 8, 2017 12:01 am   l   1 Comentario

Hace tiempo que, en términos de historia política, se ha incluido al Frente Amplio entre los partidos tradicionales y, al mismo tiempo, entraron a considerar a los que antes solo llamaban tradicionales como partidos “fundacionales”.
El Partido Nacional (PN) y el Partido Colorado (PC) son los partidos más antiguos del mundo, y su historia está unida a los comienzos de la Nación. Con todo lo que ello puede significar, sobre todo antes de 1825 y 1830, respecto a la unidad política que tuvieron, el PN con los federales argentinos y el PC con los unitarios argentinos. A nadie escapa que hay sectores e historiadores del PN que cuestionan que sus fundadores, el brigadier Oribe, hayan peleado, en Argentina, a las órdenes de Rosas, jefe de los federales.
Tampoco escapa a nadie que la concepción de la historia nacional de ambos partidos uruguayos, aun respecto a cuál es la fecha de nuestra independencia, es sustancialmente distinta. El PN apunta al 25 de Agosto de 1825 y el PC al 18 de Julio de 1830.
El Batllismo, dentro del PC, ha hecho aportes muy importantes, fundamentales se podría decir, en lo que tiene que ver con las políticas sociales en las responsabilidades del Estado: el concepto del Estado como escudo de los pobres, el papel de las empresas del Estado, la negociación tripartita para fijar el salario de los trabajadores…
Sin embargo, el PC ha ido dejando por el camino sus conquistas y sus aportes, que quedaron arrinconados en pequeños sectores que sobreviven dentro del partido, con un peso fundamentalmente testimonial. Eso se ha dado en un lento proceso de degradación, que se acentuó en el gobierno de Jorge Batlle, pero ese proceso tuvo un vuelco decisivo cuando Pedro Bordaberry, con su peculiar forma de concebir la política y la democracia, ha ido consolidándose en la conducción del PC.
Elegir un candidato a la Vicepresidencia de la República dentro del mismo sector que el candidato a la Presidencia, por sí solo podría haberse considerado un grave error político. Eso era lo usual cuando, ley de lemas mediante, podía haber varias candidaturas dentro de cada partido. El equilibrio interno se producía a partir de las candidaturas múltiples. A partir de la reforma electo-constitucional que estableció el balotaje, el equilibrio interno en cada partido se empezó a establecer en la integración de la fórmula presidencial. Eso fue lo que ignoró Pedro Bordaberry cuando eligió a su compañero de fórmula dentro de su propio sector. Fue como decirles a los demás: ustedes no me importan.
El argumento usado fue que Germán Coutinho era un ejemplo de gestión departamental. Lo usó en la campaña como parte de los argumentos y de su oratoria electoral. Pero, sin embargo, solo pasaron unos pocos meses y el modelo de gestión, que ya había sido cuestionado antes, se vino abajo: no solo dejó en Salto una deuda muy difícil de levantar, sino que fue acusado sin levante de irregularidades y maniobras económicas de dudosa legitimidad.
Después, aunque eso no es muy común, Bordaberry se hizo la autocrítica de aquella decisión. Autocrítica tardía, por cierto, porque el daño irreparable al PC ya estaba hecho. Nuevamente volvió a tener una de las peores votaciones de su historia. Y sin haber atravesado ninguna crisis estando al frente del gobierno del país, como le sucedió en 2004. Se debió, fundamentalmente, a un cúmulo de errores de su conductor.
Sin embargo, aún no terminaron de sonar los ecos de aquella situación, cuando ya empiezan a sonar los estrépitos de otra mala decisión. El Secretario General del PC en Maldonado, Francisco Sanabria, el suplente de otro Germán que también le ha dado dolores de cabeza al PC, acaba de fugarse a Miami con el producto de una estafa que, según información primaria, ronda los 15 millones de dólares.
Dirigentes del PC dicen que Sanabria, requerido por la Policía, por la Justicia y por los clientes estafados, renunció al PC. Lo cual, en lugar de alejar las dudas, las aumenta.
¿Cuándo renunció Sanabria? Si estaba requerido, buscado por la Policía y por la Justicia, ¿cuándo se reunieron con él para solicitarle la renuncia? Y si lo hicieron antes de que se conociera la situación, ¿ya sabían que había realizado una estafa y no lo denunciaron, dejando que se escapara?
Estas dudas surgen luego de que autoridades del PC dijeran que la renuncia se la pidieron ellos: no renunció por voluntad propia, que podía haberlo hecho después de cruzar el puente o el océano.
También existe la posibilidad de que la renuncia no exista, y solo sea un invento para deslindar responsabilidades.
De todas maneras, tarde piaste, no aclares que oscurece.
En un comunicado del diputado Germán Cardoso se sostiene que, una semana antes, ya sabía cuáles eran los problemas de la empresa: de ahí en adelante sus esfuerzos estuvieron centrados en deslindar responsabilidades del PC. ¿No hubiera sido mejor realizar algún esfuerzo para que se asumieran las responsabilidades correspondientes, en lugar de dejar que huyera y dejara tanta gente adentro?
Como empleado público ¿no tendría que haber denunciado lo que él sabía que iba a ocurrir?
A Pedro Bordaberry, devenido en fiscal de la Nación, sin credenciales que lo habiliten como tal, se le cayó la estantería. Pero, de todas maneras, no hay mal que por bien no venga: Francisco Sanabria dejó de pertenecer a la Comisión contra el Lavado de Activo de la Cámara de Representantes.
Ya no va a poder votar en contra de las propuestas de fortalecer los controles.


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