Ilustración: Jorge Fuentes

Ilustración: Jorge Fuentes

No me peguen, soy un Mass Media

Al frente que hay lugar

abril 13, 2016 4:37 am   l   1 Comentario

Si hay algo que rinde en nuestro país es la victimización. Basta dejar sobrevolando que somos blanco de una acción injusta de cualquier tipo de adversario para cotizar al alza en la bolsa de valores de la opinión pública.

Andrés Berterreche

Por estos días se ha visto como los medios se han sentido agraviados por la declaración del Frente Amplio, y se rasgan las vestiduras poniendo cara de “¿por qué me hacen esto?”.
Quiero aclarar, y esto es una posición estrictamente personal, que no estoy de acuerdo con las generalizaciones. Que ni todos los medios y mucho menos todos los periodistas son una comunidad de conspiradores contra el gobierno y la izquierda en general.
Pero es indiscutible que buena parte de los medios hegemónicos, sus direcciones como patronales, responden a una intencionalidad política. Lo hicieron siempre y lo seguirán haciendo. Son tan sesgados y subjetivos como estas líneas que estoy escribiendo.
Muchas veces peores, porque no se equivocan o contravienen por falta de información sino que falsean a conciencia, es decir, mienten, y eso trasciende ser subjetivo o incurrir en periodismo de opinión. Pero está claro que no le cabe esto a todos los medios ni a todos los profesionales y trabajadores de los mismos.
Cuando siendo un adolescente, el diario de la dictadura, negaba desaparecidos y decía que los cadáveres que aparecían en las playas de Rocha eran de asiáticos víctimas de conflictos de alguna flota pesquera, todos sabíamos que mentían. Eran oficialistas y defendían el “proceso cívico militar”, siendo ellos también parte de la llamada facción “cívico”.
Con esta perlita, simple ejemplo, no podemos pretender que hayan cambiado tanto para ser actualmente mentes libres y verdaderamente críticas.
De todas maneras a veces asombra que aquellos que denostaban al “requerido” Wilson Ferreira Aldunate hoy se posicionen desde esa misma trinchera para luchar por la libertad. ¿Se habrán convencido?
Sin embargo, lo que llama la atención, como ya dijimos, no es esto, sino la virulencia generalizada de ese y otros medios y formadores de opinión —insistimos, no todos— en estos últimos tiempos. A veces perdiendo la forma, la elegancia y la costumbre de algunos que hasta han verdaderamente perdido la línea.
En realidad la prensa, siempre y cuando no violente el derecho, tiene todas las posibilidades de posicionarse desde sus visiones ideológicas, de táctica y estrategia política. Tal vez es más difícil de justificar el posicionamiento de desinformar a la población desde radio y televisión ya que las ondas son de todos los uruguayos, no de sus usufructuarios. Pero, mientras no hagamos cambios democráticos en serio al respecto, sabemos que lo van a seguir haciendo. Todavía retumba la información de cuando el Dr. Julio María Sanguinetti junto a los tres canales privados se negaron a pasar el spot de Sara Méndez.
Pero la virulencia llegó hasta aquellos que teniendo visiones diferentes a las propias siempre tuvieron un posicionamiento profesional, de opinión distinta pero respetuosa. Esto sí debo de decir que me afectó, ya que esperaba otra actitud, otra grandeza. A veces pienso que el efecto de irresponsabilidad galopante que muchas veces existe en las redes contagió a algunos prestigiosos profesionales, con un efecto epidémico superior al del dengue.
Ya no es el ocultamiento de alguna información considerada contraria a las visiones de ese medio o ese comunicador, ya no es la interpretación desde una base ideológica diferente, ya no es la pregunta capciosa a un entrevistado o la pregunta retórica lanzada al vacío. Es la opinión carente de verdad a conciencia, el cambio de lo que dice un entrevistado, la información sin contrastarla con otras fuentes, y hasta a veces el insulto gratuito. Y si los de este lado del mostrador nos damos cuenta, a lo sumo recibiremos un tímido y lavado pedido de disculpas en menos de 140 caracteres.
No, no todos son lo mismo. Aún en la discrepancia hay medios y profesionales más que muy dignos. Está bien que ellos se defiendan de generalizaciones injustas. Pero no sé si está bien que defiendan a aquellos que sí les cabe el sayo.
Hace poco, un comunicador de un medio claramente opositor pero muy digno y profesional en su tarea (el comunicador, no el medio), me decía que buena parte de la responsabilidad era de la propia izquierda ya que teníamos el “síndrome de Estocolmo” con los medios hegemónicos, haciendo referencia a que terminábamos comunicando por esos propios medios, que le dábamos las entrevistas a los periodistas que nos castigaban de mala manera y buena parte de la financiación de los que jugaban al tiro del pato con el gobierno y el Frente Amplio venía de las diferentes publicidades oficiales. Debo confesar que al principio me hizo reír la referencia, pero después me lo dejó rumiando el resto del día.
Por mi parte he tomado la decisión de no volver a salir en ningún medio que no me saque en vivo o que me edite cambiando conceptualmente lo que quiero expresar, al mismo tiempo no dejar ningún espacio donde pueda dar mi verdad (ojo, no digo “La Verdad”), sabiendo que igual hay formas de deformar para desinformar. Exceptuando este quincenario, por supuesto.
Las metodologías antidemocráticas que consideramos perniciosas desde algunos medios y algunos comunicadores, desinforman, crean estado de ánimo, tuercen realidades y fondean los objetivos del camino trazado. Sin embargo tengo una buena noticia. Los cambios los hace la gente, que aún mantiene espíritu crítico.
Por más que el diario El País intentó lo contrario, ganó el No en el 80. Por más que rapiñaron la onda de la 44 en su momento para dársela a un amigo del Presidente de turno, no pudieron impedir que Mujica fuera Presidente. A pesar de negar el spot en TV, Sara encontró a Simón.
Seguiremos diciendo lo que nos parece en cada espacio que nos den, y cuando no nos den, inventaremos con creatividad los espacios para comunicarnos con nuestro pueblo. Como ahora, como lo estamos haciendo, en elcambio.uy.


1 comentario

  • German dice:

    Cuanta verdad.Pero hemos dejado pasar ya mas de 10 años sin democratizar los medios de comunicacion.Y cuando tuvimos la oportunidad ¡ cuanto miedo o timidez

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