berterreche

Maravillándose

Al frente que hay lugar

marzo 8, 2017 12:01 am   l   2 Comentarios

“Una costumbre tan humana como lamentable es naturalizar lo maravilloso. Vemos algo asombroso por primera vez y nos asombra. Lo vemos por segunda vez y nos deleita. Lo vemos por tercera vez y nos parece normal. La cuarta apenas nos despierta un interés escaso, cuando no un liso y llano escepticismo. Recién cuando esa situación maravillosa deja de ocurrir para siempre, algunos de nosotros (. . .) advertimos nuestro error y lo lamentamos” (Eduardo Sacheri en “Pelota de Papel”).

Andrés Berterreche

Este fragmento del notable escritor argentino en realidad está referido a otras cuestiones, pero como creo que se le puede dar un espectro de consideraciones bastante amplio lo traigo a colación en este fermental intercambio de ideas que es elcambio.uy.
Porque al leerlo me vino a la cabeza la multitud de situaciones en las que cabría este breve análisis de cómo convertimos lo especial en rutinario, muchas veces desechándolo por esa condición que le asignamos. Esas cotidianidades que después de brillar por su novedad, se van volviendo grises por la capacidad de repetirlas en el tiempo.
Lamentablemente en la última edición no pudimos hacer algún balance del año que pasó, lo que hubiera sido lo correcto. Pero ante la lectura del fragmento de Sacheri me pareció bueno tratar de ver algunas de esas cosas que, si bien no sé si es correcto llamarlas maravillosas, sí se destacaron lo suficiente como para no convertirlas en opacas rutinas.
Por ejemplo, la mortalidad infantil viene bajando en forma sistemática, y cada botija que no se nos muere por causas que antes eran motivo para ello lo debemos considerar como un hecho tan fantástico como la generación de la vida misma. Y si vamos a Bella Unión, donde teníamos antes del 2005 valores cercanos a los países del África subsahariana de 30 muertos por 1000 nacidos vivos, a los de hoy que son propios de los países de la OCDE con alrededor de 6 cada 1000 nacidos vivos, esto nos tiene verdaderamente que maravillar, por más que bajar este indicador sea algo común cada año y algún legislador sin posgrado terminado lo ponga en duda por adjudicárselo exclusivamente a la tecnología y no a las decisiones políticas.
Me asombro y me maravillo cuando recorro la sede de la UTEC en Fray Bentos y su silenciosa y humilde espectacularidad. Del mismo modo que lo hago cuando una tardecita de primavera camino recorriendo recuerdos por las calles y plazas del centro de  Tacuarembó y me encuentro con el bullicio de las mochilas estudiantiles. Hoy son más de 800 que se quedan allá pudiendo hacer lo que no hubieran podido si no se hubiera provocado ese terremoto descentralizador de la educación terciaria. Y esto parece algo sin importancia, cuando es de las cosas verdaderamente revolucionarias aunque se tenga que ver en algún libro de historia dentro de 50 años, y a pesar de algún ombligo centralista que cree ver en su pelusa polvo cósmico.
A falta de uno fueron dos los artículos que merecidamente hablaron en el número anterior sobre la entrega de tierras al Sindicato de Peones Rurales por parte del Instituto Nacional de Colonización. Yo que estuve allí debo decir que fue verdaderamente impactante. Y si bien ya viene siendo rutina la entrega de tierras a los más necesitados, no dejo de maravillarme. Y en particular en esta ocasión en que los adjudicatarios eran trabajadores organizados. De los olvidados de la tierra a los “merecedores de esta gracia”. Quiero imaginar el espíritu de Jorge Salerno tarareando con una sonrisa su “Llamarada”:
Bichito guapo el hornero,
trabajador como un pión. No necesita dinero y a más, y a más no tiene patrón.
Y puedo seguir maravillándome con cosas que parecen naturales. En la producción, en la economía y su distribución (sin la segunda la primera no sería digna de ningún regocijo), en la salud y en la educación, en la participación y en la autoestima de la población (a esta más que naturalizarla siempre pretenden menoscabarla). Y aunque no quieran no voy a dejar de asombrarme con esas buenas cosas que hoy se están volviendo una maravillosa costumbre.


2 comentarios

  • Sergio luis Burgueño Curbelo dice:

    De acuerdo la mayoria de nosotros si no nos abren los ojos y refrescan la memoria no vemos a travez de la nube de politiqueria armada por la oposicion. Si hay algo bueno que no se note mejor hacer incapie en lo aun no alcanzado. Gracias por hacerlo.

  • Graciela Taddey dice:

    Bienvenido el recuento de lo positivo en materia económica y social. En Uruguay somos propensos a la queja y no nos alegra nada. O si?

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