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“Estamos tocando el núcleo”

Violencia de Género

marzo 8, 2017 12:01 am   l   Deja tus comentarios

Entrevista a July Zabaleta, directora de la División Políticas de Género del Ministerio del Interior

Ingresó a la fuerza como Agente de 2ª Ejecutiva en la Jefatura de Policía de Montevideo el 10 de febrero de 1994. Tras seis años en funciones decidió especializarse en huellas, lo que se llamaba “perito papilóscopo, papilóscopa” -se corrige-, obteniendo el segundo lugar en el llamado. A partir de entonces dejó de ser Ejecutiva para ser Especializada. En el año 2010, a un año de haberse creado la División Políticas de Género, la entonces directora Marisa Lindner, entrevista mediante, la calificó para integrar el equipo que hoy la tiene como directora. En este 2017, que arrancó complicado en materia de violencia hacia las mujeres y ante una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, hoy 8 de marzo, conversamos sobre la violencia por razones de género con una de las mujeres más preparadas en la materia. Alguien que se explica la actual situación porque “estamos tocando el núcleo del problema y eso, genera una reacción…”.

Julián Díaz

Habla con una tonalidad que denota amabilidad y afecto hacia quien la escucha, inspira confianza por la firmeza de su convicción pero, también, por la claridad de sus conceptos. Lejos de buscar imponer su pensamiento intenta convencer con argumentos y explicar un estado de situación al que hemos llegado por mérito propio y porque se empiezan a chocar posiciones que antes mantenían su ámbito inalterado. “La sociedad capitalista tiene en gran medida la responsabilidad de lo que nos pasa”, afirma convencida, entiende que esa sociedad está construida sobre la base de “uno que produce y otro que reproduce” y al mutar los roles se producen los conflictos propios de la invasión de los espacios de confort de cada parte.
“Uno de los principales desafíos que tenemos las personas que trabajamos en género es la de no perder la paciencia a la hora de explicar -afirma- pues hay cosas que para quien trabaja en la materia son obvias pero olvidamos explicar”.

¿Por qué se debe hablar de violencia de género, no alcanza con hablar de violencia?
La violencia, como parte de la conducta humana, nos trasciende a todos los seres humanos pero, sin embargo, hay distintos tipos de violencia. Esto se debe, más que nada, a las causas. Una cosa es ser violento a la hora de jugar al fútbol y otra cosa es la violencia de género. Si bien todas las situaciones de violencia son importantes, todas las muertes son importantes, a la hora de operativizar la respuesta tenés que trabajar más profundamente en las causas y por eso se subdividen después para poder abordarlas. Si en una comisión se está discutiendo cómo reprimir las rapiñas, que es un robo con violencia; y en otra, se trata la violencia hacia niños, niñas y adolescentes (N/N/A) en el contexto doméstico, las respuestas para su abordaje deben ser diferentes. Primero, porque una es en el ámbito público y la otra en el doméstico; segundo, porque la rapiña es generalmente producida por un desconocido y en el caso de la violencia a N/N/A muchas veces se da en el contexto familiar. Evidentemente entonces, si las causas no son las mismas las respuestas tampoco pueden serlo, por eso es que tenemos que focalizar. De todos modos siempre hablamos que la perspectiva de género (esto de ver cómo incide cada hecho social en varones o en mujeres), debería ser transversal y es lo que tratamos de hacer desde el Ministerio del Interior. Ver el impacto de determinados delitos y qué delitos son cometidos mayormente por varones o mujeres; no para establecer una competencia o estadística sino para conocer las causas y ensayar una respuesta adecuada. Y ese, precisamente, es el punto; pasa en la psicología, cuando uno afecta cosas superficiales las resistencias son menores, ahora cuando te empezás a acercar al núcleo de la cuestión, las resistencias son más fuertes. Eso, creo, es lo que está pasando ahora con la violencia de género. Nos interpela a todos, porque si bien nos estamos enfocando este año en la aprobación de la Ley Integral de Género, porque queremos abordar la violencia contra las mujeres que terminan siendo asesinadas por parejas o ex parejas, no desconocemos el resto de las violencias. Trabajar esto y entenderlo, necesariamente implica que nos tenemos que revisar.

¿Los números avalan esa desprotección de la mujer? Porque se han escuchado algunas opiniones que afirman que mueren más hombres víctimas de la violencia que mujeres
Los números de casos de mujeres que matan a su pareja o a otra mujer, son muy bajos. Aunque existen, no refieren -por lo general- a la misma causa. No refieren a que esa mujer se creyó con el derecho de matar a ese hombre o a esa mujer porque entendía que era parte de su propiedad, algo que sí pasa con los varones que asesinan a su pareja o ex pareja esgrimiendo un sentimiento de propiedad y “porque así debe ser”; hay un sentimiento de que esa mujer no debió apartarse de las indicaciones que él le daba -y que la sociedad avala y refuerza (“bueno, es hombre… él sale con otras pero la esposa sos vos…”). Eso, que nos parece de otras épocas, pasa hoy día. También cuando la mujer aspira a salirse del molde ocurren esas diferencias, la que no quiere ser madre, por ejemplo, es cuestionada. También se encuentran diferencias en el desarrollo profesional, pues el varón no termina renunciando a su carrera por tener hijos, sin embargo eso pasa con muchas mujeres. Todavía no hay una verdadera división de las tareas domésticas y el desequilibrio lo paga la mujer.

Uno produce y otro reproduce
La sociedad está diseñada en base a un modelo capitalista que se sostiene en esa dualidad funcional que termina condicionando el núcleo social básico: la familia. En ella los roles fueron -hasta hoy- bien definidos. Uno (el varón) que produce y otro (mujer) que reproduce, condicionando su actuación en base a esa función vital de la familia tradicional. Así se lo explica Zabaleta, quien reconoce “que la sociedad está apuntalada así, la sociedad capitalista lo refuerza, en esa asignación de roles”. Hasta hoy, porque en estos tiempos los roles comienzan a mutar y la mujer empieza a ocupar espacios que invaden el rol de su pareja, esa intromisión es la que genera la afectación del núcleo de la que habla Zabaleta.

¿Es realmente desigual el tratamiento del tema?
Yo creo que sí. Esto de que se le da más prioridad al tema creo que es apenas un momento dentro de todo lo que ha venido sucediendo. Lamentablemente hemos tenido un comienzo de año complicado que nos rompió los ojos a todos pero si miramos para atrás, los números no son tan diferentes. Lo que sí resulta claro es que el impacto en la gente ha sido diferente. Pero no creo que se le dé más importancia que a los demás homicidios o demás temas de seguridad, en tanto los varios llamados a interpelación del ministro (Eduardo Bonomi, 8 llamados) han sido por todos los demás temas -hasta por la violencia en el fútbol- y ninguno por la violencia de género. El tema salió con fuerza este año donde tuvimos varias muertes y una de ellas completamente evitable como la de Valeria Sosa a manos de su ex pareja, un funcionario policial en actividad, donde no se cumplieron protocolos vigentes de actuación que pudieron y debieron evitar el desenlace. Eso sirvió para visibilizar cómo se relativiza el tema, a pesar del esfuerzo académico que se hace para entender y ensayar soluciones al problema. Este año vamos a contar con un producto del Ministerio del Interior que nos va a dar datos objetivos que nos van a permitir trabajar mejor. Las resistencias se dan porque estamos tocando el núcleo duro del problema social que padecemos. Tenemos una forma de relacionarnos que siempre tiene como herramienta resolver los problemas a través de la violencia, y eso sí es transversal. Y la herramienta que tenemos para combatirla es la educación; y la educación con perspectiva de género nos va a permitir que desde niños y niñas nos formemos como compañeros. Ambos -varones y mujeres- tenemos cosas en común y podemos desarrollarlas de la manera que mejor se sienta sin tener que cumplir con lo que la sociedad espera que uno cumpla.

Quizá creíamos haber alcanzado una meta, con la agenda de derechos lograda en todos estos años de gobiernos progresistas, sin embargo la violencia sigue enquistada…
En el tema de derechos siempre es así: primero está la norma jurídica -donde parece que la amenaza es menor- pero después, cuando esa norma se tiene que cumplir, es donde empiezan los problemas. Desde nuestra Constitución se consagra que somos iguales ante la ley, pero esa norma no garantiza la verdadera igualdad; el Estado tiene que ir generando políticas para que una persona que esté en un contexto diferente a otra tenga un acceso real a sus derechos. Hemos avanzado mucho pero llegamos a un tiempo que debemos interpelarnos en este punto y entender que quien juega en el equipo contrario no es un enemigo al que hay que matar; si queremos erradicar la violencia no podemos permitirnos gritarle a un niño en el baby fútbol que le dé una patada al rival; debemos enseñar a disfrutar del juego, no ya a competir y menos, a combatir. Debemos educar personas para estar conformes consigo mismas y que sepan convivir, y en eso nos seguimos equivocando.

Tenemos que hacer algo
“No se trata de decir que el femicidio es más importante que el resto; no se trata de un tema de polarización, sino de expresar fuerte y claro que es evidente que son las mujeres las que están muriendo a manos de su pareja o ex pareja. Tenemos que hacer algo, no se trata de decir que somos más importantes o hay que llamarle femicidio para que se jerarquice este tipo de delito, sino que, en la medida que podemos identificar subgrupos, podremos hacer un mejor análisis de las causas y un mejor diseño de las políticas. Y así como están los que se dedican a pensar en el combate a las rapiñas, otras nos dedicamos a combatir la violencia de género.”

El abogado Fagúndez opina que “el que mata no lee el Código Penal”…
Es verdad, pero eso no inhibe el darle visibilidad al tema. El masculinicidio no existe ¿sabés por qué? porque no es la otra cara del femicidio. El femicidio son mujeres que mueren por el solo hecho de ser mujer, porque un varón cree que somos de su propiedad y su vida está en sus manos para hacer y disponer de ella. Los asesinatos de varones en nuestro país son producidos por otros varones -en su gran mayoría desconocidos o en el marco de un delito-; en el caso de las mujeres, principalmente se trata de varones que asesinan a mujeres con las que tenían un vínculo muy cercano (pareja o ex pareja).
No se trata de decir que todos los hombres son malos y están en contra de las mujeres, sino que venimos de funcionar socialmente de una manera que a nadie conviene que se cambien los roles porque nos exige un esfuerzo más profundo.

¿La familia dejó de ser un lugar seguro?
Determinados modelos de familia ya no son seguros. Todos sabemos que en la vida de nuestros abuelos existieron vidas paralelas, infidelidades, pero muchas veces la mujer no tenía oportunidades de confrontar o no podía hacerlo, eran como las reglas del juego. Hoy por hoy la mujer tiene el derecho de exigir que se cumplan las mismas condiciones que se acuerdan para el hombre a ella misma, comienzan las crisis y ocurren estos hechos. Esto es muy sensible, porque se puede pensar que hay que ser complaciente y no contradecir al agresor para evitar el daño y no es ese el mensaje. Lo que se trata es de trabajar también con los varones en que todos somos seres humanos y tenemos los mismos derechos, pero no es un trabajo solo del Estado, sino que hay que involucrarse como ciudadano. Cuando tus vecinos discuten fuerte o se agreden, hay que involucrarse, implica nada más que hacer una llamada, la que puede ser vital para alguien.

Políticamente correcto
“No estoy tan en desacuerdo con tener un discurso políticamente correcto, porque ese es el principio. Poner el tema en primer plano de la discusión, aun cuando parezca ser un cliché. Pero no alcanza, hay que profundizar con otras acciones. Abandonar el concepto de la mujer objeto, juzgar las mismas conductas para varones y no solo a las mujeres. Empezaría siendo un varón diferente del grupo, abandonar los estereotipos porque podemos estar discriminando y eso se empieza primero con el respeto hacia el otro.”
Dirige una división encargada del diseño de políticas que contengan y resuelvan una temática que golpea duramente a la sociedad uruguaya; y lo hace en una organización de corte vertical e impronta machista que incorporó la visión de género hace unos pocos años. Una organización que cuenta en sus filas con un número importante de mujeres llegando al 33% de la fuerza (en el año 2007 eran el 21%). La función policial ha recobrado la dignidad y eso es un factor que contribuye a mejorar la autoestima de sus funcionarios y repercute en sus relaciones familiares donde hay un miembro (a veces los dos) que porta un arma, complejizando aún más el problema. Durante su gestión se triplicaron las Unidades Especializadas de Violencia de Género (UEVDG), que pasaron de 19 a 64 oficinas en todo el país; se implementaron los dispositivos electrónicos de monitoreo (tobilleras), superando los 1000 casos atendidos y con el compromiso de llegar a todo el país este año. Se formaron curricularmente más de 15.000 policías en la temática de violencia de género “y todavía falta mucho”, según sus propias palabras.
La violencia hacia las mujeres nos interpela como sociedad, una sociedad que cruje y se rebela en busca de respuestas y que debe involucrarse mucho más si es que de verdad pretende encontrar una solución…

Voces en movimiento: Paro Internacional de Mujeres
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“Este 8 de marzo la tierra tiembla. Las mujeres del mundo nos unimos y organizamos una medida de fuerza y un grito común: Paro Internacional de Mujeres. Nosotras Paramos. Hacemos huelga, nos organizamos y nos encontramos entre nosotras. Ponemos en práctica el mundo en el que queremos vivir. #NosotrasParamos”
Así titula la fanpage “Ni una menos” de la red social Facebook, llamando al paro internacional de este 8 de marzo que conmemora y celebra el Día Internacional de la Mujer. Nuestro país adhiere a la convocatoria mundial para “visibilizar todo el aporte que las mujeres hacemos a la sociedad pese a lo cual se mantiene una situación de desigualdad y de inequidad que son inexplicables”, expresó al programa radial InterCambio de la emisora M24 Lilián Abracinskas, directora de la ONG Mysu (Mujer y Salud Uruguay) y fundadora del colectivo Cotidiano Mujer.
“El motivo o la demostración principal -de la convocatoria- es hacer ver al mundo la cantidad de trabajo que las mujeres hacemos, algunas de manera rentada y otras en trabajos de cuidados no remunerados o mal pagos”, expresó Abracinskas.
“Inequidad que se manifiesta en muchos aspectos de la realidad cotidiana; desigualdad que se da en el mercado laboral donde a la mujer se le paga menos por la misma tarea, por ejemplo. Uruguay es un ejemplo donde las mujeres tienen la mayoría en la matrícula universitaria y también en el egreso, sin embargo eso después no se traduce en los diferentes espacios de la sociedad y se ve la desigualdad a nivel político, empresarial e incluso en la propia Universidad, que no tiene la cantidad de mujeres en cargos de dirección que se corresponda con la cantidad que se está formando”, explicó.Un lugar para los hombres
La activista se mostró satisfecha con la participación masculina en los movimientos que promocionan la igualdad de género. “Es una lucha que lideramos las mujeres pero, encontrar soluciones a los temas de desigualdad, es un tema que comprende a toda la sociedad y por lo tanto, abarca a hombres y mujeres”, subrayó.
En la entrevista hizo referencia al marco normativo, el cual “todavía tiene un déficit y puede ser mejorado siempre”. Sin que ello signifique “arrasar con las diferencias entre géneros, lo que no hay que construir con esas diferencias son más desigualdades”. Entiende que “la ley por sí sola no basta”, haciendo necesaria la actuación de operadores que la cumplan y -sobre todo- la atención y el cuidado en torno a los mensajes, conductas y prácticas que encierran mensajes implícitos negativos.No a la ley de femicidio
Respecto al proyecto normativo que agrava la pena en caso de muerte por razón de género, se manifestó contraria a la iniciativa. “No estamos de acuerdo con el agravamiento de penas en general como solución, y tampoco la idea de crear la figura de femicidio para agravar penas. La idea es crear esa figura para identificar que es una forma particular de homicidio motivado en la condición de ser mujer”, remarcó Abracinskas.
“Querer el camino corto ahora para dar respuesta a una demanda que es indiscutible, no es la solución, además se va a intervenir cuando la mujer ya está muerta. Lo que estamos solicitando, primero, es el tratamiento de la Ley Integral de Violencia de Género, que está enlentecida en el Parlamento; un proyecto que impacta contra todo tipo de violencia y no solo contra las mujeres”, puntualizó.


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