El presidente Macri hablando en el Congreso el 1 de marzo. Foto: Casa Rosada

El presidente Macri hablando en el Congreso el 1 de marzo. Foto: Casa Rosada

Es la política de derecha y punto

Argentina: estrategia comunicacional oficial intentará remontar con Mirtha Legrand

marzo 8, 2017 12:01 am   l   Deja tus comentarios

Molesto, porque según los principales analistas de la derecha pocas horas antes de su reciente viaje a España tuvo una reunión en privado donde sus asesores le mostraron una caída en su imagen de 10 puntos. Si la situación económica se mantiene tal como está, se alejan las posibilidades de derrotar al peronismo en la provincia de Buenos Aires.

Walter Mariño (*)

En varias notas desde el diario La Nación se explicitó la caída de la imagen. El caso del Correo irrumpió, sin dudas. Porque no solo relaciona al gobierno con una empresa familiar, comandada por su padre. Antes estuvieron los Panama Papers, que casi todos los medios masivos de comunicación ocultan sistemáticamente. A ello se añadió la asignación de rutas a Avianca, los movimientos y gestiones del actual presidente de Boca, Daniel Angelici o el nombramiento en la Secretaría de Inteligencia de Gustavo Arribas (cuyo apodo es el “brasilero”) como nuevo titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). El escribano y representante de futbolistas acompañó durante años a Macri, en especial en la gestión como titular del Club Atlético Boca Juniors, y tuvo que explicar, aunque no pudo, una interesante transferencia de dinero en Suiza, relacionada con el escándalo de las coimas en Brasil.
En ese contexto, se suceden los conflictos con sectores de trabajadores y de la clase media. El cierre de fábricas (rubros textil, mecánicos, cerámica, etcétera) o reducción en la producción alimenta la protesta social. A lo anterior  se agrega la situación de los científicos, antes bien tratados, y la de los docentes. La marcha de la CGT es el prólogo del paro general, que algunos sectores del sindicalismo no impulsan pero se verán obligados a llevar adelante.
Mientras la olla social empieza a levantar temperatura, el equipo comunicacional tiene algunas cartas para jugar. El sábado 18 comienza la nueva temporada del programa de Mirtha Legrand con invitados especiales: la pareja presidencial. La diva de 90 años acaba de dejar sus almuerzos desde Mar del Plata y ahora sabe y quiere jugar en la cancha grande de la política argentina. Inicialmente el  primer programa del año iba el 11, pero los productores adelantaron que no podían poner todo a punto. En el equipo de comunicación saben que allí, en ese programa, el presidente puede comenzar la remontada.
Despejar la incógnita de esa ecuación que es Argentina permitiría conocer las claves del cambio, arrojar luz sobre un paisaje difuso donde se vislumbran ganadores (pocos) y perdedores (muchos).
Pero antes de avanzar y para tener algo de optimismo respecto al futuro inmediato, sigamos el relato oficial y veamos si hay motivos para festejar.
Uno de los ejes sobre los que se sustenta la política macrista es el de combatir la corrupción. Una imagen casi fija en los noticieros y en los programas de escándalo muestra ineludiblemente a ex funcionarios kirchneristas atrapados con las manos en la masa. Money, money, siempre money. Ese es el fundamento del pedido de la sociedad. El apoyo que recibe el Presidente de sectores de las clases medias. El único problema es que aquellos funcionarios ya no están, es decir que, en teoría, hace más de un año que nadie roba, que nadie toma lo que no es suyo. La percepción mediática de sectores de la población es que los que estaban se robaron todo y entonces, dicen, ahora debemos comenzar de nuevo. El mito del eterno retorno.
La pregunta incómoda que algunos se hacen es: ¿por qué si los malos ya no están, estamos peor? Esta imagen de la realidad un poco ingenua solo es traspasada por la complicidad de quienes como la vicepresidente Gabriela Michetti explican que “estamos un poco mejor”, aunque nunca lo fundamentan.
La académica Beatriz Sarlo, de notoria militancia anticristinista, explicó poco después de asumir Macri que el presidente la “aburría”. En realidad, la decepcionó. Ahora en cambio, preguntada por los periodistas acerca de si Macri lograba obturar el índice de mediocridad y eso justificaba las idas y vueltas del gobierno, se explayó: “no se trata de si es mediocre o no está preparado. Esta es una política de derecha y punto”.
Miles de horas cátedra se necesitaron para que la Sarlo pudiera saber que ahora las masas en la Argentina están peor y entender que la política que lleva adelante el gobierno es un tren lanzado a toda velocidad contra los intereses nacionales y populares. El único punto, intrascendente quizá para quien frecuenta los claustros, es que ese tren se lleva por delante derechos, conquistas, comida, techo de miles de argentinos.
Un breve repaso a las medidas llevadas adelante por el gobierno argentino permite develar su ADN, a quién benefician y a quién perjudican.
El presidente Macri firmó a fines de enero dos decretos de necesidad y urgencia (DNU): la reforma a la ley de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) y el calendario de feriados; y un tercer decreto reglamentario vinculado con la cuestión migratoria.
¿Casualidad? La reforma de las ART implica romper con la orientación de la anterior administración que era la de proteger al trabajador. Se trata ahora, por el contrario, de asegurar el negocio a las empresas y a los bancos. Si te enfermás o accidentás en el trabajo, es una cuestión tuya. Te pagan menos o no te pagan, o sea, disminuyen las indemnizaciones y el Estado mira para otro lado. La reforma macrista de las ART sostiene y así lo explicita, la baja del costo laboral.
El 20 de marzo Argentina debe explicar ante la Junta Interamericana de Derechos Humanos el decreto de Macri sobre migrantes. Un día después, los Estados Unidos deberían explicar los decretos de restricción migratoria de Donald Trump. Las conclusiones a las que se llegue después de las audiencias no son de carácter vinculante, sí habrá un comunicado posterior con recomendaciones a los Estados. La caída de los derechos de los migrantes ha batido todos los récords.
Durante los últimos 12/13 años las jubilaciones corrieron siempre por delante de la inflación. Poco, pero por delante. Además, se sumaron al sistema las mujeres trabajadoras en su hogar, quienes no podían justificar sus aportes. El volumen entonces creció significativamente, tanto en calidad como en cantidad.
Necesitado de fondos, ahora el gobierno trabaja activamente para revertir aquella tendencia. Miente descaradamente cuando habla de los “viejos queridos” o de la “recuperación de los jubilados”. No solo “defaultea” al ANSES (organismo de seguridad social) sino que ajusta las jubilaciones en base a sus necesidades, no las de los jubilados.
Mirar ese panorama desde otra esquina del barrio puede invocar nuevas preguntas. Tanto Uruguay como Chile han visto crecer su turismo por la irrupción de miles de argentinos, descansando y comprando. ¿Han vuelto los tiempos del “deme dos”?
Es impredecible hablar de plazos, de tiempos, pero sí se puede ver que existe todo un sector de la población argentina que aún cuenta con recursos, con entradas, que vio con horror cómo la anterior administración le impedía comprar dólares o que para manejar una tarjeta de crédito en el exterior lo obligaba a un trámite laberíntico. A ese sector de la clase media, blanca, urbana, apunta el equipo de comunicación del gobierno de Macri. Para ello, necesita la “ayudita de los amigos”. La señora de los almuerzos (ahora trastocados en cenas) ya prepara la mesa.

(*) Periodista. Delegado Regional del Frente Amplio del Uruguay en la Argentina.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *