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Despierten

La poesía como grito de dolor y llamado a la lucha contra la violencia de género

marzo 8, 2017 12:01 am   l   3 Comentarios

Silvia Carrero
1
sobre el filo frío de la tormenta se revuelve
un vapor incierto de atardeceres sin resuello
un bajo aroma de ozono que caldea la entraña
de los muelles perdidos bajo las resacas

ser un pájaro marino ensañado con los vientos
subirse a cualquier bruma que te aleje del suspiro
atrapado entre nube y nube entre cielo y cielo
simple tarea dejarse llevar por aires tibios

ser nomás un diente de león
sembrarte
desflorar el aire con tu beso
arraigarte
en cualquier espacio abierto
volverte
otra vez nave y semilla
y desaparecer

2
abandonar el día para volver niebla en las mañanas
esconderte tras la noche que te quiere sorda y en silencio
aprender a no tener que cerrar la puerta
a soñar sin  sueños
reparar en el olvido que deshoja margaritas
que concurre a fiestas
que malicia bastos
que golpea perros
abandonados
por otros perros en callejones muertos
de asfixia por polietileno
quebrados de garrote vil
a oscuras entre barro y desperdicios
henchidos de satisfacciones
hinchados de necesidades
igual y siempre
reventando

3
se reconocen
siempre se reconocen cuando caen
rondan las mismas esquinas
prefieren la sombra que acoge a la luz que desnuda
no quieren piedad

pero de mí que soy piadosa no consiguen más que eso
soy así de conservadora porque
no se ama a quien se ayuda
si no adónde quedan las distancias
a donde irá a parar el esfuerzo
de mi padre y de mi madre
mi viejo y sus caminatas para ir y venir al laburo
gastando cuadras y cuadras
quebrando sus rodillas desgastándose los huesos
endureciendo su orgullo para siempre
nunca más flexionar la rodilla nunca más
mis rodillas y el amor de mi madre
y sus dobladillos siempre más abajo
el alerta siempre cuidado
cuidado tanto cuidado

4
la ola desalmada nos encuentra a todas
perras en celo solitarias y solteronas felices y desgraciadas
la desamorada arrasa sin distingos cuando llega la hora
y no hay gemir ni lloradera que valga
hay que morir mala suerte
y se muere de macho, se muere de aborto
y mala suerte se muere también de parto
a qué se aspira me pregunto a qué aspiramos antes de morir
se viene la ola desamorada
antes no sabía ni de la ola (tsunami bajito para tan poco)
ni de la falta si con 37 aunque oro y espada se muere igual
más bien te matan y vas a llorar al cuartito o al agujero bajo el puente
o adentro de una bolsa de luto se viene la ola desamorada
me pregunto qué deseo tener para mirar más allá
qué proyecto que alcance de mirada si el agua al cuello

5
se reconocen
siempre se reconocen cuando caen
rondan las mismas esquinas

cada mañana derrota la costumbre
de parlamentar con el futuro algún hoy
que consuele
alguna franja azul alguna roja o amarilla
no hay consuelo sin estrella
entrampada de pasiones de títulos de tangos
de tumbas tórridas bajo temporales
siempre se reconocen cuando caen
6
pero a mí no me tocó
no me dolió como al cuerpo que me tiene
no me tocó ni me dolió
como este cuerpo cae
sin consuelo ni estrella que canta ronca
de todo malevaje tabaco y azufre
de toda aruera tardes buenas a la tarde
días buenos  por favor dejame pasar
sin lastimarme
que se viene la ola el tsunami turbonada gris

siempre te reconoce cuando caes
en cualquier esquina del recuerdo
morir se debe ineludible como si amaneciera
siempre
te reconocen cuando caes

7
después te cubre la bandera
siempre después
toda negra o el espectro disociado
cada color separado para evitar lo promiscuo
ya se sabe que no hay nada peor que la mezcla
ya se sabe que no hay nada mejor que cada raya
en su lugar
así no hay confusiones
todas miramos quien camina a nuestro lado
con un susto en cuotas de acuerdo a la pasión
algunas pagaron con su vida el saldo
otras no
todas errando de amores laberintos
complejo Dédalo sin Ariadna
y la bestia esperando

8
pobre la pluma que no vuela
porque el buitre no cesa de volar
se juntaron los rapaces al vuelo
cazan juntos cualquier pájaro

se reconoce cuando caen
por carnívoro asalto
solo buscan la piedad de la penumbra
no alimentar espejos
no reiterar las culpas
quien enseña pasión enseña a morir

9
a las puertas se acerca y no hay resguardo
se acerca y no la vemos
no hay resguardo
y no habrá última que libre a todas
¿me entendés?
hay que buscarnos hay que esperar
que estemos entendiendo
que esto no va de andar de a una
porque nos cazan te lo juro
aquella muere de la carne y a la tierra
ésta se muere de saber
y queda atrás del “gran hombre” a ella también la matan
aunque siga respirando
la otra cae debajo del malón que la acusa
por puta o por santa por culta o mal hablada
vienen por nosotras
¿me entendés?

10
No.
Ya sé que no me entendés.
En la hora más sola querés cumplir
y eso se paga.
Querés lo que debés querer
para ser buena.
Cueste lo que cueste.
En realidad ni lo pensaste.
Vino con la leche de mamá.

11
Me subí al cajón en cada esquina
y grité como quien sueña.
Porque gritaba no me oíste.
Me subí al cajón llamando a una batalla
que no podíamos ganar.
¿Cómo se guerrilla el pensamiento?
¿Cómo se zafa de esta trampa propia?
¿Cómo se acuchilla la propia estupidez?

12
hubo silencio (una suerte el silencio)
todo rodar de hormigonera fue susurro
toda pena consumió su fuego
hubo suerte (al fin silencio)

ahora en este umbrío mudo
podría descansar de sangres
turbonadas hielo y bisturíes
buzios empeñados en mentir
manos que señalan otras líneas
encalladas en bahías por asalto
mandar todo al carajo y cerrar los ojos
pero
no se puede cuando el párpado se niega
a dar descanso

13
se sufre la condena
la razón que lacera no se aturde
apenas se adormece alguna madrugada
y aúlla cuando sabe que soñó
algún escape del cuerpo encadenado
en alas de ser hálito/vapor/chiquito
en la madrugada subiendo del hocico
de un perro abandonado a su suerte

siempre se reconocen en los callejones
forman jauría de penas
destrozan a quien pase
desprovista de armadura
o paroxet ponele por ejemplo

14
y qué hacemos entonces me pregunto
nos callamos de cayos en las manos
nos mudamos a mudas silenciadas
nos volvemos ciegas como puertas clausuradas
hacemos de cuenta que no vimos a la mina
que cayó partida al medio en la vereda
ni a la otra que quemaron en su casa
y esperamos
a la prójima que aturda con sus golpes
la ceguera y haga cayos
(que no duela más por favor que no duela)

15
revuelvo el guiso que cocino con mi sangre
sazono el pan de esta angustia con la leche
que mana amarga de tetas ya infecundas
cocino para todas el cuento del futuro
repito cantilenas discordantes
no se duerman
enveneno de esperanza las cabezas
no se duerman
desafino convocar a insomnios creadores
no se duerman
renuncien al pensar satisfactorio
no se duerman


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