Agustín Canzani, director de la Fundación Liber Seregni

Agustín Canzani, director de la Fundación Liber Seregni

Cortes y quebradas

Nuevo escenario obliga a la fuerza política a ser más flexible para negociar leyes

marzo 8, 2017 12:01 am   l   Deja tus comentarios

La separación voluntaria del diputado Gonzalo Mujica respecto del oficialismo, y especialmente, de la bancada parlamentaria del Frente Amplio (FA), produjo una situación hasta ahora desconocida desde marzo de 2005, no solo para el conjunto del gobierno sino para el sistema político como tal. Para interpretar esta novedosa realidad elcambio.uy reporteó al sociólogo y analista Agustín Canzani, director de la Fundación Liber Seregni, a través de un diálogo que reproducimos a continuación.

Ernesto Alazraki

¿Esta situación de carencia de mayoría parlamentaria, inédita en trece años, le supone al FA tener que “hacer más política”?
Para el FA el escenario parlamentario es sin duda complicado. Eso no quiere decir que sea insoluble. Sucede que ese escenario parlamentario nuevo le va a requerir articular posiciones comunes, pero ya no para resolver cuál es la posición del FA y tomar una decisión que se transforma en ley directamente, sino para articular posiciones comunes y con eso negociar con otros parlamentarios, o eventualmente con otros grupos. Lo que creo que cambia es la forma de la dinámica política; la dinámica política que en estos trece años en términos de negociación estaba volcada hacia adentro del FA, ahora tiene dos caras: una va a tener que seguir y sin duda va a seguir siendo hacia adentro del FA, y otra va a tener que ser hacia afuera del FA, por lo menos en cuanto al escenario parlamentario. Y eso sí es una novedad, y eso sí es algo a lo que el FA quizá se había desacostumbrado, salvo en situaciones particulares que requieren de mayorías parlamentarias especiales.

¿Se puede interpretar que ahora el FA tiene menos margen de discusión programática, conceptual, ideológica hacia adentro?
Lo que sucede es que, de alguna forma, la discusión que se daba adentro del FA se zanjaba de acuerdo a determinados criterios y esa decisión era la que de alguna manera tomaba el Poder Legislativo, porque la mayoría parlamentaria estaba asegurada.
Ahora lo que va a ocurrir es que el FA puede tener preferencias pero necesita que esas preferencias logren obtener el apoyo de por lo menos un legislador más en la Cámara de Diputados, y creo que eso va a cambiar la dinámica política porque abre un doble nivel de consideración: ya no (solo) la consideración de cómo se acuerda internamente, sino que para acordar internamente algo que sea válido hay que tener también, hablando en términos legislativos, alguna chance de que eso acordado internamente reciba apoyo de sectores o personas que hoy no se sienten alineadas con el FA.

¿Esta nueva situación le quita a los actores internos del FA márgenes y espacios para sus propias discusiones y matices sobre visiones y énfasis programáticos?
Sin duda, en la medida en que uno no tiene mayoría parlamentaria, va a tener que buscar que sus propuestas tengan algún apoyo extra partidario, y eso hace que de alguna manera las orientaciones en las cuales se puede pensar como viables en términos legislativos van a ser diferentes, o pueden llegar a ser diferentes, ahora respecto de lo que eran antes. Pensemos en política impositiva, por poner un ejemplo: uno podría decir que cualquier acuerdo al cual el FA llegara con el apoyo de su bancada se podía transformar en ley; hoy, pensando con la misma lógica en torno a la misma área de políticas, el acuerdo al que llegue el FA en términos impositivos solo será viable si obtiene algún apoyo extra de legisladores que hoy no se identifican con el FA. Entonces, es probable que eso va a hacer más acotado el conjunto de las potenciales decisiones que el FA podía tomar o impulsar.

Según cierta lógica de crisis como oportunidad, ¿este panorama le abre al FA la posibilidad de contar con varios “votos 50” distintos según el tema y el proyecto que necesite aprobar?
Sí. El FA tenía un apoyo parlamentario orgánico consolidado, que se mantuvo con muy pequeñas desalineaciones durante prácticamente todo el periodo de gobierno hasta ahora. Al perder ese apoyo parlamentario orgánico, se pasa a una lógica de negociación que es punto a punto, porque descarto que en principio esto sea sustituido por una nueva lógica de alianzas que implique un apoyo orgánico. Es decir, la alternativa podría ser que el FA hace un acuerdo, de gobierno, sobre una agenda X, con algún legislador o algún conjunto de legisladores de los partidos, y lo mantiene en principio hasta el final del periodo. No veo eso muy viable, creo que va a ocurrir que las distintas iniciativas o las distintas áreas de iniciativas van a ser negociadas, o a tratar de ser negociadas, y por eso imagino que se abre un espacio de acuerdo punto a punto, en distintas materias, que puede llegar a involucrar a legisladores de todos los partidos con representación parlamentaria.

¿Descontás que habrá adaptación a esta circunstancia?
Creo que si el FA quiere mantener la capacidad de aprobar leyes, va a tener que adaptarse a esa nueva situación y buscar este tipo de negociaciones, y eso le va a requerir mayor flexibilidad.

¿El horizonte programático del FA pasa a quedar comprometido o condicionado según cada acuerdo puntual que necesite hacer en cada proyecto?
El punto es bien interesante. Es decir ¿cuál es el límite de esos acuerdos? Tendería a pensar que el límite es el Programa del FA, sería muy difícil para la tradición del Frente acordar por fuera de su Programa. Pero es probable que muchas de las cosas que están en el Programa del FA puedan ser compartidas, en términos de acuerdos específicos de legislación, por otras personas que estén en el Parlamento. Lo que sucede es que, más que tener un programa global de entendimientos, habrá negociaciones puntuales para lograr el apoyo para una u otra ley, o más generales o más específicas.

¿Los eventuales socios para cada negociación va a poder encontrarlos el FA indistintamente por izquierda o por derecha?
No descartaría que Gonzalo Mujica apoye algunas leyes, y de hecho si uno lee sus desacuerdos con el FA y los que han generado su alejamiento, no tienen que ver con el Programa del FA como tal sino con algunos aspectos puntuales, que incluso no son programáticos en un sentido estricto, y por lo tanto esa es una alternativa. Diría que en algunos campos es posible que el FA pueda lograr algún acuerdo con legisladores del Partido Independiente (PI). Diría que en algunos campos el FA puede lograr algún acuerdo con algún legislador del Partido Colorado. Y no descartaría tampoco a Asamblea Popular. Y aunque lo veo menos viable tampoco descartaría a algún legislador del Partido Nacional. El punto central es que, más que pronosticar con quién, la discusión debería ser sobre qué temas es posible acordar con otras personas que ocupan cargos en la legislatura. Y no creo que sea sistemáticamente con un diputado o una diputada, sino que eso puede variar según la temática de que se trate.

Entonces el FA pasa a necesitar más flexibilidad, más pragmatismo, más reflejos…
Sí, claramente mayor negociación política extra partidaria. ¿Esto es nuevo? No, pero no era tan usual. Vayamos al periodo anterior: ¿cómo se aprobó, por ejemplo, la ley de despenalización del aborto? Con el apoyo de un legislador del PI. Entonces, ¿hay antecedentes? Sí, los hay. Y uno puede buscar antecedentes de otro tipo. ¿Esa era la ley que el FA quería? Probablemente no era exactamente la ley que el FA quería, pero llegó a la conclusión de que era mejor tener la ley que ahora tenemos, que no tener una ley y mantener aquel statu quo. Creo que un mecanismo de este tipo es lo que volverá a plantearse, pero ya no con una cuestión ocasional sino de forma más regular en los dos años que faltan.

¿La situación generada a partir de la decisión de Gonzalo Mujica es consecuencia al menos parcial de alguna forma de trabajo carente de flexibilidad y diálogo interno?
En general el FA tiene una tradición según la que, dado un determinado ámbito de discusión, después los parlamentarios apoyan lo que se resuelve bajo determinadas condiciones de mayoría. En ese sentido quien se desalinea es Gonzalo Mujica, no el FA. Pero también es cierto, y esto es un elemento que creo hay que tener en cuenta, que el FA se ha caracterizado a lo largo de su historia por generar consensos haciendo un esfuerzo muy grande por intentar incluir a personas que tienen matices importantes sobre la opinión de la mayoría. El consenso se construye no tanto sobre el sometimiento de las minorías, sino sobre la grandeza de las mayorías. Esa ha sido la historia del FA. Y por lo tanto creo que vale la pena, más allá del caso puntual cuyos detalles no conozco, que ese espíritu esté presente porque es necesario contemplar matices diversos, respecto a temas sobre los cuales puede haber opiniones atendibles, que no son las de la mayoría.


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